10 gr. levadura de panadería
*fuentes: La Pastelería de Pierre Hermé y Gran Libro de Cocina de Alain Ducasse
Cuando un decreto revolucionario en 1792 suprimió las congregaciones religiosas, dos hermanas del convento de las Dames du Saint-Sacrement encontraron refugio en casa de una familia de Nancy donde comenzaron a fabricar los macarons para venderlos en el mercado. Así fue como nacieron los Soeurs Macarons, más conocidos como Macarons de Nancy.
En París, fue Louis-Ernest Ladurée quien tuvo la genial idea de unirlos por parejas y rellenarlos con una ganache. El resultado es el que hoy vemos en muchísimas pastelerías de todo el mundo. Hoy en día en París los macarons son frecuentes en todas las pastelerías, siendo las más famosas la casa Laudrée y la de Pierre Hermé ,el conocido pastelero discípulo de Gastón Lenôtre, genio de genios y probablemente el mejor pastelero del mundo. Fueron pioneros en imprimir sus marcas y hacerlas sinónimo de calidad en este tipo de pasteles.
Una vez horneados y fríos los macarons se pueden unir de dos en dos con cualquier pasta de consistencia media (desde una ganache a una mermelada ) y se dejan reposar para que los sabores se amalgamen y las texturas queden exactas (crujiente por fuera y tierno y húmedo por dentro) y conseguir que dentro de nuestras bocas se deshagan suavemente.
Hoy voy a contar una de esas historias que corren de boca en boca, gracias a internet, a que la gastronomía está de moda y a esas páginas en las que nos empeñamos en haceros amar y conocer un poco nuestro oficio. No sé si es cierta, tal vez sea otra de esas preciosas leyendas creadas para vender más un producto pero yo, personalmente, me la quiero creer porque me encanta. Ahí va:
Hola... si es que queda algún lector de éste abandonadísimo rincón con aroma a bergamota. Tengo que decir en mi defensa, que si le sumas a mi habitual pereza con el tema de actualizar blogs, el trabajo, las vacaciones que me alejan del ordenador... y el Facebook!! casi no me he asomado por aquí.
Si el tiempo me lo permite, prometo retomar el blog aunque sea una o dos veces por mes, cuando crea que algo merece la pena.
Quiero dejaros al menos una recomendación para los que viven en madrid. No os perdáis la sección de postres del Restaurante Bazaar, en la Calle Libertad, Metro Chueca. Todos los restaurantes de la cadena son geniales, creo que ya los probé todos (Bazaar, La Gloria de Montera, Public, La finca de Susana y Ginger) Todos ellos con una amplísima carta internacional y moderna, pero ante todo, económica.
El libro de poesía "El pez místico" de Nuria Ruiz de Viñaspre, editado por Olifante Ediciones, será presentado este viernes 19 de junio a las 19.30 de la tarde en la Casa del Libro (Gran Vía 29) de Madrid.
Se le quedan pequeñas las estanterías al genial Oriol Balaguer para exhibir los cada vez más numerosos premios que se le van otorgando por su excelente labor. Sin embargo deberá hacer un sitio destacado para este último galardón que recibe el nombre de “Premio Paco Torreblanca” y que viene a reconocer la trayectoria meteórica que viene realizando este “arquitecto de lo dulce” desde que el propio Adrià lo nombrara como “uno de los profesionales más completos que haya dado este país al mundo de la gastronomía en los últimos 30 años”.
Tras su paso por diferentes “cocinas” tanto en España como en el extranjero, incluyendo el difícil mercado nipón donde Oriol Balaguer tiene un establecimiento propio, recibe varios galardones incluyendo el de Mejor Postre del Mundo en el año 2001 con “Las 8 texturas del chocolate” (elaborado con bizcocho, caramelo, mousse, sorbete, guirlache, natillas y una fina lámina de chocolate al 70% de cacao) y Mejor Pastelero de Restaurante Español en 1997, coincidiendo con su estancia en El Bulli.
Siempre inconformista y muy crítico consigo mismo Oriol Balaguer consigue darle un nombre propio al chocolate desarrollando conceptos y formas de crear inéditas hasta hoy en el mundo de la repostería. Con sus ya famosas “Sydney“, “Chocosal“, “Huevo Atómico” entre otras y que llevan su firma, la que componen sus dos colecciones anuales de chocolates, como si de un sastre se tratara, auguramos que para Balaguer el Premio Nacional de Gastronomía no es el culmen de su carrera sino el comienzo de una revolución en el mundo de lo dulce.
Para disfrutar de los “placeres” no solo gustativos, sino también visuales de la pastelería de Oriol Balaguer debemos pasar por cualquiera de sus Estudios de Chocolate que la firma posee en Barcelona y Madrid.
Hoy quiero hablar de una de mis tartas favoritas, tanto por su sabor como por su sencillez a la hora de prepararla. Es cierto que el sablé, o sea, la masa es un poco más complicado de preparar que otros debido a la cantidad de ingredientes que lleva y esa es también la causa principal de que su sabor sea tan especial y sabroso.
Debido a que nací en un país del centro de Europa y mis primeros años de vida transcurrieron allí, ésta era una tarta que he comido a menudo. Era fácil encontrarla en todos los supermercados, cafeterías y pastelerías, una tarta perfecta para merendar un niño, para tomar con un café a media tarde o para desayunar. Energética, con buen sabor y larga duración. Ni siquiera es necesario guardarla en nevera.
Cuenta la leyenda que la Emperatriz Elisabeth, conocida como Sissi, adorada por todos los austríacos y gracias al cine y a Rommy Schneider por el resto del mundo, solía coleccionar recetas de esta tarta ya que le apasionaba su sabor. Debía ser golosa, porque también fue ella junto a su marido el emperador José los primeros en probar la famosa Dobos Torte, que junto a la Sacher Torte (otra de mis favoritas) es una de las dulces herencias que nos ha dejado la pastelería austríaca.
Os dejo una receta, pero seguro que encontráis muchas otras en internet, la mía es de un libro que tengo en alemán y que tuve que traducir previamente, aquí la pongo:
Os he puesto varias fotos que encontré en internet para que veáis diferentes acabados, los más perfectos están hechos con un aparatejo de esos que tanto me gustan y cortan la rejilla perfecta, pero tiene más mérito hacerlo a mano con cuchillo. Es preferible dejar reposar de un día a otro antes de consumir, para acentuar el delicado sabor de las especias amalgamado con el resto de los ingredientes..jpg)
Este año además, los pasteleros hemos tenido la gran suerte de que gracias al patrocinio de Valrhona, han incluído entre los actos importantes el II Concurso Internacional de Postres de Restaurante C3. El ganador de esta edición, una jovencísima mallorquina fue mi favorita desde que empezó a hablar, cargada de nervios de su postre cargado de especias. La cocinera en cuestión se llama Silvia Ginard Moll, de Es Baluard, en Palma de Mallorca, y presentó un arriesgado postre llamado Special Ghana Spice. Ella será la que nos represente como candidato por españa en el concurso el año que viene, competirá con chefs de todos los continentes y desde aquí le deseo mucha suerte.
Siempre me emocionan este tipo de concursos y ésta vez de un modo especial, porque era una mujer la ganadora, porque era la más joven de todos y porque el presidente del jurado era mi adorado y admirado Pierre Hermé.
Fue algo inesperado, Pierre Hermé había estado por la mañana para recibir un premio y en principio no se sabía si por la tarde todavía seguiría en la feria, el presidente oficial del Jurado era Juan Mari Arzak, a quién a mí me gusta llamar El Sabio y al que profeso una gran admiración. Como buen sabio, cedió su puesto de presidente a Hermé diciendo que era inevitable teniendo al lado al mejor pastelero del mundo.
Como presentador de lujo teníamos al no menos importante Fréderic Bau, Director de la Escuela de Valrhona y autor del libro El corazón de los Sabores y simpático como él solo.. os podeis imaginar yo ya con eso estaba satisfecha... cuando Fréderic coge el micro y empieza a decir que había una sorpresa para el concurso, que se iba a añadir un miembro importante ... cuál fue mi sopresa cuando le vi aparecer, no me lo podía creer. Yo tuve la suerte de visitar su obrador el pasado año, en febrero (escribí el post París je t'aime) asi que tenerle ahí, escuchar sus comentarios sobre los postres que iba degustando fue algo maravilloso. No sería capaz de describir lo que sentí con esos tres genios delente de mí, hablando de chocolate, de texturas, de humo... como siempre os digo, lo mío sobrepasa los límites.
Esto fue el miércoles por la tarde, pero repetí el jueves y pude disfrutar de un guacamole intensamente picante y sabroso con una tortita llena de frijoles y carne.... también probé quesos italianos, provolone dulce y picante, parmesano recién cortado, jamón de guijuelo y de córdoba... pude catar algunos aceites de jaén con un sabor alulcinante... y claro, como no, me tomé un helado que los que conocemos Suiza sabemos que es el mejor de ese país y probablemente uno de los mejores del mundo, los helados Mövenpick. Y porque yo no bebo alcohol, porque tenías oportunidad de que te preparasen un mojito, tomarte un ron añejo, una ginebra de excelente calidad, asistir a catas de vino de Navarra, La Rioja, tomarte unas cervezas especiales e incluso un cóctel muy madrileño preparado con Chinchón.
Hoy es mi primer día de descanso después de muchos de trabajo continuado, las Navidades son así en mi oficio, todo el mundo se emociona comiendo turrones, polvorones y demás dulces que los pasteleros nos afanamos en hacer lo mejor que sabemos y podemos... aunque ello signifique casi siempre restarle muchas horas de estar con nuestros seres queridos para que otros puedan endulzar las sobremesas en familia. Es un oficio muy duro en este sentido, pero como siempre digo, un oficio que si lo amas como me ocurre a mí es por otro lado muy gratificante. En fin, no os doy más la brasa excusando mis ausencias y os explico el porqué de la foto de cabecera.
Como he prometido en el post anterior, aquí os meto una receta, que considero casi tan fácil de hacer como buena de comer, en fin, para pasteleros noveles, golosos patosos y amantes de las frambuesas como yo… tachan!! unas trufitas de frambuesa y pedazos de chocolate de leche (srlummmmp… me relamo)


Ayer fue un día muy especial, porque fue día 3, que siempre lo son para mí y porque fue mi primera experiencia en el Auditorio Nacional de Música de Madrid. Nunca he sido una apasionada de la música clásica, menos aún una entendida, conozco algunas piezas, supongo que como muchos, las más famosas, pero no soy capaz de ponerle nombre a muchas otras. Sin embargo, sé cuándo una me hace emocionarme, ponerme la piel de gallina o sentir un cosquilleo que me eriza el cuero cabelludo. Ayer fue uno de esos días, gracias a la persona más especial que he conocido nunca que me preparó la sorpresa de llevarme al Auditorio sin saber ni dónde me dirigía. El Concierto estaba a cargo de la Orquesta Sinfónica Estatal Búlgara obras de Antonín Dvorák y de Serguei Rachmaninov con la pianista bielorrusa Tatiana Liaj. No tengo palabras para expresar lo que sentí, fue algo maravilloso, una experiencia única.
Esencia de la bergamota, con su blog "Esencia de la Bergamota" Por que tiene un blog que huele....
El desarrollo del hojaldre en el horno tiene una explicación que mucha gente desconoce, hay quien cree que la masa lleva levadura, pues nada más lejos de la realidad. En su composición no suele llevar nada más que harina, agua, sal y mantequilla (o margarina especial para hojaldre). El porqué de ese desarrollo tan llamativo se encuentra en su elaboración. La mantequilla siempre se pone después de haber amasado el resto, en su interior, se cierra la masa como un sobre y luego se elaboran varios pliegues o vueltas, con mucho cuidado, de forma que conseguimos que queden alternas unas capas de grasa y de masa que podemos ver a simple vista.
La mayor sorpresa se produce en el horno, esa multitud de capas elevadas una vez cocido se debe a que al entrar al horno, con el calor, como las capas de grasa son impermeables, el vapor que produce el agua de la masa no puede escapar, se ve atrapada y en su intento de huir va levantando ligeramente las capas, separando las láminas. Según las vueltas que le demos, tendremos más o menos desarrollo, pero un hojaldre bien elaborado con 5 vueltas sencillas, aunque nos cueste creerlo, tendrá unas… 487 capas!!. Alucinante ¿o no? Eso mismo pensé yo… bendito el día que se inventó el hojaldre. Pongo unas fotos para que os ayuden a entender un poco todo esto.
Seguro que podéis encontrar mucha más información sobre el hojaldre en Internet, no me quería exceder, simplemente compartir mi historia, mi pasión por el hojaldre y sobre todo, conseguir que nunca volváis a mirarlo de la misma forma. Os preguntaréis por qué he empezado hablando de un huevo, no sé muy bien por qué ha sido, me ha dado el punto. Supongo, que como ya os he dicho, lo mío sobrepasa los límites.
Escucho: Crash Test Dummies - mmm, mmmm, mmmm...
Hace aproximadamente una semana, visitando mis blogs amigos, encontré en el de Su esta receta, fantástica tanto por su simplicidad como por su sabor y su duración. Así que me puse manos a la obra, le pedí la harina fuerte a mi amigo el panadero, también la levadura y el sábado preparé mi primer pan milagro, el éxito fue tan rotundo que el domingo preparé otro, con una pequeña diferencia, le añadí un poco de romero bien picado, que para acompañar a la carne, le dio un suave aroma a monte.
Como tantos viernes, estoy en casa por la mañana disfrutando mi día libre. Últimamente me estoy aficionando a visitar blogs de otra gente que como yo se apasiona con la cocina, la pastelería, los sabores… y me doy cuenta que en todos incluyen recetas, de hecho, la mayoría son de recetas. No es que mi blog se vaya a convertir en eso, pero cumpliendo la promesa de que incluiría alguna receta, aquí estoy. Intentaré que la próxima será de cosecha propia, la de hoy, se la tomo prestada a uno de los grandes.
Hace unos días en el trabajo, en la estantería donde se guardan las especias, las mejores joyas del obrador (al menos desde mi punto de vista) encontré un frasco misterioso que contenía unas habas similares en color a las del cacao pero para mí desconocidas, Tonka, ponía en la etiqueta... abrí el frasco con emoción, como siempre que descubro un nuevo olor, cerré los ojos y aspiré despacio, aquel efluvio de aromas me embargó... no sabía si me recordaba al intenso y dulzón perfume de mi hermano, al humo del tabaco de pipa que mi padre dejaba tras él mientras el arreglaba mi bicicleta cuando era una niña, a las vainas de vainilla que utilizo en las cremas, al cacao amargo que tanto adoro.... no supe separar las notas de todos esos aromas. Seguí con mis tareas diarias, pero sin dejar de pensar en todo el día en esas habas marrones, casi negras que hasta ahora desconocía.