viernes, 4 de abril de 2008

Dulce Música

Ayer fue un día muy especial, porque fue día 3, que siempre lo son para mí y porque fue mi primera experiencia en el Auditorio Nacional de Música de Madrid. Nunca he sido una apasionada de la música clásica, menos aún una entendida, conozco algunas piezas, supongo que como muchos, las más famosas, pero no soy capaz de ponerle nombre a muchas otras. Sin embargo, sé cuándo una me hace emocionarme, ponerme la piel de gallina o sentir un cosquilleo que me eriza el cuero cabelludo. Ayer fue uno de esos días, gracias a la persona más especial que he conocido nunca que me preparó la sorpresa de llevarme al Auditorio sin saber ni dónde me dirigía. El Concierto estaba a cargo de la Orquesta Sinfónica Estatal Búlgara obras de Antonín Dvorák y de Serguei Rachmaninov con la pianista bielorrusa Tatiana Liaj. No tengo palabras para expresar lo que sentí, fue algo maravilloso, una experiencia única.

Para mí los dos nombres eran desconocidos, ya os he explicado mi incultura en estos asuntos, luego me fui dando cuenta de que conocía algunas obras, sobre todo la Sinfonía nº 9 "Del Nuevo Mundo" de Dvorák, que a mí personalmente me encantó. Mi acompañante siente verdadera pasión por Rachmaninov, que a pesar de escucharlo infinitas veces salir de sus labios, yo nunca soy capaz de decirlo bien a la primera. Puedo escribir y pronunciar perfectamente palabras como Apfelstrudel, Schwarzwälder kirschtorte, Linzertorte, Käsekuchen o Sachertorte sin pararme a pensar, pero claro, para mí no son simplemente palabras… son aromas, sabores, colores, formas perfectas, es mi pasión. No es una casualidad que haya pasteles y tartas con nombres musicales, como la tarta Ópera, la tartaleta Músico o que encuentres en cualquier receta de un libro de pastelería palabras como composición, sinfonía de sabores, todo está unido en el arte... Como también soy una apasionada de la música y la clásica es mi asignatura pendiente, declaro públicamente que haré los deberes y desde hoy (o desde anoche) nombres como Dvorák y Rachmaninov se van a convertir en mis particulares Apfelstrudel y Käsekuchen de la música.

La noche terminó con una cena en el Fast Good, el restaurante de comida rápida de Ferràn Adrià en Juan Bravo, aquí en Madrid, nunca había estado, hacía tiempo que me apetecía probar y me pareció delicioso, lo más original en comida rápida. Este será un plan perfecto que quiero recomendar a todo el mundo:

Disfrutar de un maravilloso concierto en el Auditorio, a tres paradas de metro bajar en Núñez de Balboa, tomar una original cena y acabar la noche abriendo bien las papilas gustativas y explotando contra vuestro paladar las burbujas de aire de una deliciosa Mousse de Chocolate con Espuma de Vainilla. Tiene un ligerísimo toque salado, Uhhmmmm…

Sed dulces.

Escucho: Antonín Dvorák - Sinfonía nº 9 "del nuevo mundo" Op.95 (como no)

8 comentarios:

Natacha dijo...

Voy a menudo al auditorio a conciertos. Es un lugar maravillosamente diseñado y con una acústica excelente.
La última fue para escuchar y ver a Gustavo dudamel... fue maravilloso. Un joven director argentino que no hay que perder de vista.
Publiqué un artículo con un pequeño vídeo mostrando parte de lo que hace. Si tienes un rato pásate a verlo, creo que te gustará. A mi familia y a mi, nos entusiasmó.

este es el enlace de mi blog ylaluz sehizo:

http://ylaluzsehizo.blogspot.com/2008/01/un-concierto-memorable.html

Un beso, espero que te guste.

Anónimo dijo...

Qué curioso, yo aquel día también fui al auditorio a escuchar ese concierto. Seguro que si hubieras
llevado tu mágico gorro pastelero, aunque fuera en el bolso, te hubiera reconocido, jeje.
Enhorabuena, premiada.
Fue un bonito día, sí señora.
Besos desde la burbuja de aire que había en aquel mousse de chocolate y que fotografiaba el cielo del paladar.

Yami dijo...

Hola dulce música, me alegra muchisimo tu noche perfecta,seguro bien valio la pena tantos cafes y coca colas!!
Brindo por esa y muchas noches mas de sorpresas, que no me cabe dudas que las vas a tener...
Besiños.

Nuria Ruiz de Viñaspre dijo...

Cuando llegues te espera esta pequeña sorpresa,

canela dijo...

Esencia, la música y la gastronomía tienen mucho que ver. Yo no puedo cocinar o leer de cocina sin escuchar mi música favorita. Lo uno sin lo otro no lo concibo. Y seguro que no soy la única. Un beso.

canela

Polonium lines dijo...

ay cuanto tiempo con el blog olvidado...
el tuyo siempre tan rico!!!
besos

Domadora de Elefantes dijo...

¡Te echamos de menos!

Nuria Ruiz de Viñaspre dijo...

En cierto sentido, me sumo a la nostalgia de Gracia, aunque sólo en letras. Escríbenos una receta
de alguna sopa de letras...